Sugerencia del día: Abrir un blog.

Hola,

No soy un tipo especialmente generoso, pero hoy les doy toda la bienvenida que puedan soportar antes que cierren esto y vuelvan a Facebook.

Este es un blog nuevo. Lo hice yo. Me llevó un poco más de trabajo del que quisiera admitir. Mi novia fue la primera en verlo y dijo que estaba muy lindo, así que lo cambié todo porque mis varias neurosis me impiden llevar una vida sin complicaciones al pedo... también me impiden dejar de hablar solo y reírme como maniático en momentos inoportunos, lo que no viene realmente al caso.

Sucede que no todo son risas.

Hace un más de un año que escribo artículos de humor de forma más o menos periódica. Y lo cierto es que me pasa muy a menudo que hay temas de los que me gustaría poder escribir algo, pero el humor obligatorio me encierra demasiado y entonces me resulta imposible poder sacar las ideas que tengo en la cabeza.

En su momento, empecé porque sentí que necesitaba el ejercicio creativo. Al principio, escribir apuntando a ser gracioso (que no significa que lo haya logrado) fue una manera de motivarme a mi mismo sabiendo que en el peor de los casos no me iba a aburrir. Pero también era una manera de plantearme un desafío porque realmente no existe nada más difícil que lograr hacer reír al otro. La ira, la tristeza, el desprecio y las emociones negativas se pueden cosechar con muy poco esmero.

El humor fue la puerta, no de entrada, sino más bien de salida a un mundo interminable. Pero eso no quiere decir que no hubieran algunas barreras por ahí, delimitando zonas. Resulta que para algunas temas, es muy difícil generar bromas cada medio párrafo. No es necesario que sea alguna de las tantas grandes tragedias de nuestro tiempo, el cancer infantil, los desastres naturales o la carrera musical de Natalia Oreiro.
Alcanza con que sea un tema que nos toque de cerca, e incluso puede ser sobre algo que nos haga felices, y que justamente por eso, resulta imposible trivializarlo.

Por eso arranco este blog. Porque me permite saltar los cercos y escaparme de las estructuras que me construí yo solito. Las palabras son las más grandes aliadas con las que contamos en estos días de información digital desbordante, y quiero poder usarlas para algo más que burlarme de los empleados públicos o de nuestros ex presidentes (es demasiado fácil).

La sugerencia queda para cualquiera. Hacer un blog no exige un postgrado en neurocirugía, aunque a veces surjan complicaciones inesperadas. Pero al tenerlo pronto, se abre la posibilidad de hacer y decir lo que uno quiera, y quizás, con mucha suerte, expresar algo que realmente valga la pena.